viernes, 28 de diciembre de 2007

PERMITIDME TUTEAROS, IMBÉCILES

Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros –aquí matizaré ministros y ministras– de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera. No quiero que acabe el mes sin mentaros –el tuteo es deliberado– a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía. De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas. De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa , nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas.

Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia. Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana –que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural–, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña. Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Educación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico». O una ministra de Educación, la señora Cabrera , capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.

Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente –recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española –. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos». Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p'alante. Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet. La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.

Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio. Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado.
Arturo Pérez Reverte

miércoles, 26 de diciembre de 2007

LOS CORDONES, A LA HEROICA


Lo más complicado de la vida es acostumbrar el heroísmo a lo cotidiano. El primer paso es distinguir qué es lo heroico; que de lo cotidiano, tan evidente, nos hartamos. No es tarea fácil que se haga sin pensar, como quien se ata los cordones de los zapatos cada mañana. Quiero decir, uno puede dejarse arrollar por lo ordinario; de hecho, es la tendencia masiva -no digo de hoy por no tropezar con lo tópico- de la humanidad. Lo complicado es saber atarse los cordones de un modo heroico. Apretar bien el cuero deslizando el hilo por los agujeros, igualar los extremos, y poner toda la atención del mundo mientras se hace el lazo y se cruza, para acabar bien prieto junto a la lengüeta. No es tan fácil eso de atarse los cordones a la heróica.

Pregunta: ¿qué razón puede haber para atarse los cordones de esta manera? Haberla, hayla (como las meigas)

lunes, 24 de diciembre de 2007

miércoles, 19 de diciembre de 2007

TALLER LITERARIO

Yo no soy esencialmente poeta, pero utilizo la poesía como ejercicio lingüístico; la poesía es irrenunciable para mí. Requiere una concentración lingüística extrema y eso beneficia la prosa. Mi prosa ha de tener música, y la poesía es ritmo. Cuando me pongo a escribir, tengo que encontrar un ritmo. En cuanto he encontrado el ritmo de la frase todo fluye. El ritmo le lleva a uno como un río, se nada en movimientos rítmicos. El ritmo lo encuentro mediante la intuición. Si no doy con la cualidad rítmica de una frase, la omito. La frase ha de encontrar primero un ritmo interior, luego la página y finalmente todo el párrafo. Así confiero a la prosa una dimensión poética. La poesía tiene una gran densidad, por lo que la prosa poética no puede abarcar demasiadas páginas.

Normalmente, trato de encontrar frases breves, pues generan ritmo y movimiento. Son más rápidas y dan claridad a la prosa. Cuando escribí «Imperio» constaté que si quería ofrecer una descripción más acertada necesitaba frases más largas. De pronto el estilo de mi escritura se transformó por completo. Se debía a la amplitud del asunto, que no puede abarcarse con frases breves. El estilo ha de ajustarse al objeto. Una descripción de la interminable amplitud del paisaje ruso requiere frases largas.

Kapuscinski, en Apuntes nómadas

martes, 18 de diciembre de 2007

ESCRITORES FANTASMA

Hace unos días un compañero me pidió que investigara en la red sobre Joseph M. Carr, supuesto autor de la novela titulada El guardián de los libros secretos. Tras un buen rato, confirmé las sospechas de mi amigo: Carr no existía. El caso resulta aún más extraño siempre que la editorial que publica el libro en España (Styria) alardea de que éste ha sido un éxito de ventas en el Reino Unido, llegando hasta los 50.000 ejemplares vendidos.

Ayer mismo, Jesús Ruiz Mantilla publicaba en El País un reportaje titulado La era de los escritores fantasma en el que se refería al creciente número de casos en los que la autoría del libro queda en el anonimato. Sea cual fuere la causa (Ruiz Mantilla habla de una crisis de la literatura de autor), esta tendencia no es más, en la mayoría de las ocasiones, que una maniobra de los editores en busca del tan anhelado bestseller. Sin embargo, creo que la legitimidad de esta práctica no siempre es evidente y casos como el de Styria y Carr son denunciables, pues engañan al lector y, a mi juicio, caen en la publicidad engañosa al convertir en reclamo una repercusión del libro que nunca tuvo.

lunes, 17 de diciembre de 2007

DE TÓPICOS VAMOS LISTOS...

Vivir a base de tópicos es de lo más triste que puede haber. Es síntoma de nulo espíritu crítico, de apoltronamiento intelectual, de inexistente capacidad discursiva y de manifiesta torpeza mental. Es, además, punto de arranque de injusticias e injurias. Cicerón (de nuevo un clásico…) apuntaba que existen dos tipos de injusticia: “el primero, de quien injuria a otro, y el segundo, de aquellos que pudiendo no defienden a los injuriados”. Pues bien, siguiendo este apunte, es manifiesto que aquellos escritores –en este blog son protagonistas- que viven, piensan y escriben desde el tópico falso y malintencionado, faltan a la justicia desde las dos vertientes posibles, y es su obra, por tanto, tan despreciable como inicua.

¿Que por qué estas líneas? Por Köt, de Ábalos, por La brújula dorada, de Pullman, y por otros tantos títulos que se quieren convertir en bestseller pisando la verdad.

jueves, 13 de diciembre de 2007

EL MUNDO

He dejado a la mitad el último premio Planeta. Dice Juan José Millás, su autor, que este libro vino a él, que empezó y no pudo dejarlo. También dice que, aunque en un principio no lo veía como una obligación para consigo mismo, acabó por tener la necesidad de llegar al final.

Vaya por delante -la educación es un grado- que considero que escribe bien. Pero el libro… el libro es una vomitona, una gran vomitona. Eso sí, con estilo. Pero poco más. En una entrevista dice Millás que un escritor debe olvidarse de lo que es el pudor. Ya, pues vamos apañados. Como ahora nos de a todos por airear nuestras rayadas más intimas -que el libro no es otra cosa- o dejamos definitivamente la lectura o enloquecemos todos. Una de dos, que literatura de tan bajo perfil ni forma, ni informa, ni divierte (o al menos no debería…)

En fin, que a veces es mejor dejar un libro sin acabar que perder el tiempo llegando hasta la última página. Otros personajes esperan.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

martes, 11 de diciembre de 2007

A PROPÓSITO DE LA FELICIDAD

No soy yo quien lo dice. Las siguientes líneas son de Aristóteles...

  • Casi todo el mundo llama felicidad al máximo bien que se puede conseguir, pero nadie sabe exactamente en qué consiste ese máximo bien. Unos creen que es el placer, la riqueza o los honores. Otros piensan que es otra cosa. A menudo, la misma persona cambia de opinión y, cuando está enferma, piensa que la felicidad es la salud; si es pobre, la riqueza; si es inculta, la cultura.
  • Lo que está claro es que la felicidad no está en la diversión, y que sólo hay felicidad donde hay virtud y esfuerzo serio, pues la vida no es un juego.
  • En cualquier caso, la felicidad no debe ir a remolque de la buena o mala fortuna, porque entonces no tendría fundamento sólido, y el hombre sería como un camaleón. Debe asentarse en una vida guiada por la virtud, capaz de crecerse en la adversidad, del mismo modo que el buen general es capaz de lograr la victoria en circunstancias muy adversas.

(¿no es verdad que si leyeramos más a los clásicos otro gallo cantaría?)

lunes, 10 de diciembre de 2007

ALBERTI

Redoble lento por la muerte de Stalin
(5 de marzo de 1953)

Padre y maestro y camarada:
quiero llorar, quiero cantar.
Que el agua clara me ilumine,
que tu alma clara me ilumine
en esta noche en que te vas.

Padre y maestro y camarada:
vuela en lo oscuro un gavilán.
Pero en tu barca una paloma,
pero en tu mano una paloma
se abre a los cielos de la paz.

...

No ha muerto Stalin. No has muerto.
Que cada lágrima cante
tu recuerdo.
Que cada gemido cante
tu recuerdo.
Tu pueblo tiene tu forma,
su voz tu viril acento.

No has muerto.
Hablan por ti sus talleres,
el hombre y la mujer nuevos.
No has muerto.

Rafael ALBERTI
Buenos Aires, 9 marzo 1953

A propósito del panegírico que Babelia –panfleto literario de El País- tributa este sábado al poeta gaditano. La excusa son tres poemas (¿inéditos?) que según afirman se congratulan en presentar al gran publico. Cada en su sitio, camarada.

jueves, 6 de diciembre de 2007

¿DEBO YO ESCRIBIR?

En 1902, Franz Xaber Kappus, un joven alemán que gustaba de escribir versos, comenzó una correspondencia con el poeta, ya consagrado, Rainer Maria Rilke. En la primera de ellas, Kappus le envía una serie de versos y poemas escritos por él mismo, junto con un largo texto en el que se confiaba por completo a su nuevo tutor. A la contestación a esta carta, primera de un flujo mantenido durante años, se corresponden las líneas que figuran a continuación. Más allá del reproche al joven, resulta interesante apreciar el hondo saber de la escritura y su peculiar manera de entenderla de este afamado poeta.

" Usted pregunta si sus versos son buenos. Me lo pregunta a mí, como antes lo preguntó a otras personas. Envía sus versos a las revistas literarias, los compara con otros versos, y siente inquietud cuando ciertas redacciones rechazan sus ensayos poéticos. Pues bien -ya que me permite darle consejo- he de rogarle que renuncie a todo eso. Está usted mirando hacia fuera, y precisamente esto es lo que ahora no debería hacer. Nadie le puede aconsejar ni ayudar. Nadie... No hay más que un solo remedio: adéntrese en sí mismo. Escudriñe hasta descubrir el móvil que le impele a escribir. Averigüe si ese móvil extiende sus raíces en lo más hondo de su alma. Y, procediendo a su propia confesión, inquiera y reconozca si tendría que morirse en cuanto ya no le fuere permitido escribir. Ante todo, esto: pregúntese en la hora más callada de su noche: "¿Debo yo escribir?" Vaya cavando y ahondando, en busca de una respuesta profunda. Y si es afirmativa, si usted puede ir al encuentro de tan seria pregunta con un "Si debo" firme y sencillo, entonces, conforme a esta necesidad, erija el edificio de su vida. Que hasta en su hora de menor interés y de menor importancia, debe llegar a ser signo y testimonio de ese apremiante impulso. "

lunes, 3 de diciembre de 2007

RESPUESTA

Quisiera que tú me entendieras a mí sin palabras.
Sin palabras hablarte, lo mismo que se habla mi gente.
Que tú me entendieras a mí sin palabras
como entiendo yo al mar o a la brisa enredada en un álamo verde.

Me preguntas, amigo, y no sé qué respuesta he de darte,
Hace ya mucho tiempo aprendí hondas razones que tú no comprendes.
Revelarlas quisiera, poniendo en mis ojos el sol invisible,
la pasión con que dora la tierra sus frutos calientes.

Me preguntas, amigo, y no sé qué respuesta he de darte.
Siento arder una loca alegría en la luz que me envuelve.
Yo quisiera que tú la sintieras también inundándote el alma,
yo quisiera que a ti, en lo más hondo, también te quemase y te hiriese.
Criatura también de alegría quisiera que fueras,
criatura que llega por fin a vencer la tristeza y la muerte.

Si ahora yo te dijera que había que andar por ciudades perdidas
y llorar en sus calles oscuras sintiéndose débil,
y cantar bajo un árbol de estío tus sueños oscuros,
y sentirte hecho de aire y de nube y de hierba muy verde...

Si ahora yo te dijera
que es tu vida esa roca en que rompe la ola,
la flor misma que vibra y se llena de azul bajo el claro nordeste,
aquel hombre que va por el campo nocturno llevando una antorcha,
aquel niño que azota la mar con su mano inocente...

Si yo te dijera estas cosas, amigo,
¿qué fuego pondría en mi boca, qué hierro candente,
qué olores, colores, sabores, contactos, sonidos?
Y ¿cómo saber si me entiendes?
¿Cómo entrar en tu alma rompiendo sus hielos?
¿Cómo hacerte sentir para siempre vencida la muerte?
¿Cómo ahondar en tu invierno, llevar a tu noche la luna,
poner en tu oscura tristeza la lumbre celeste?

Sin palabras, amigo; tenía que ser sin palabras como tú me entendieses.

Es de José Hierro. Me la pasó un buen amigo hace ya unos años.

domingo, 2 de diciembre de 2007

EL DRAMA DE LA MODERNIDAD

Uno de los personajes de Doctor Zhivago, a la pregunta de ¿Qué es la historia?, responde: es la puesta en marcha de los trabajos destinados a elucidar progresivamente el misterio de la muerte y a vencerla un día. Una contestación que encierra el pensamiento de la modernidad. Conocer la muerte y vencerla; la autosificencia; la plena autonomía del hombre... ¿acaso puede hablarse más pretenciosamente? La muerte será vencida,- quieren decirnos unos cuantos iluminados- y todos pasaremos por encima de ella. Esa es la aspiración del moderno. Una aspiración a la medida de sus miedos...

Casi al mismo tiempo en que Pasternak escribía el anterior diálogo, Vasili Grossman anotaba: Treblinka no era una fábrica de muertos que empleara procedimientos primitivos: tomaba sus métodos de la gran producción industrial moderna, trabajaba en cadena.

¿Qué fue de la liberación prometida? ¿Cómo fue que se trocó en masacre?

Y por fin: ¿Se agota el hombre en sí mismo? ¿se reduce toda nuestra transcendencia a nuestra corporeidad?

(Algunas de las próximas entradas estarán dedicadas a acercanos a la modernidad -ya verá cómo de cerca le pilla el asunto. Sirva esta primera de entrante y aperitivo para el debate)

jueves, 29 de noviembre de 2007

JOSEPH CONRAD, ESPELEÓLOGO DEL ALMA HUMANA

El próximo lunes se cuentan 150 años de la efeméride que rememora el nacimiento de Joseph Conrad. Difícilmente, se podrá decir algo nuevo sobre tamaño maestro. Hoy tan sólo me serviré de él para entender una época y, de paso, acercarnos a este polaco y a su obra, aunque sea transversalmente.

La lectura de sus libros (Nostromo, El corazón de las tinieblas, Lord Jim, etc) es una invitación a dilucidar aspectos nucleares de la condición humana. La apertura al bien y la capacidad de hacer el mal del hombre; la humanización de la barbarie; la adecuación al medio; el desarrollo orgánico del alma; el binomio libertad-responsabilidad… son constantes en su obra. Muchos de ellos nos recuerdan a otros tantos autores del siglo XIX y principios del XX. En concreto, nos remiten a uno por encima de todos: Dostoyevski. Tanto éste como Conrad provienen de la parte más oriental de Europa y los dos miran al ser humano, ora asustados, ora sorprendidos de su grandeza. Bien se puede decir que ambos son hijos de su tiempo, pues no son sino cantores de lo que exactamente ocurría en la conciencia general europea. Ya se sabe: antropocentrismo, vanidad filosófica, positivismo, endiosamiento de la ciencia, etc. Acciones que irán minando el alma de Occidente y alcanzarán su máxima expresión en las dos guerras mundiales (que no son sino la manifestación de una tragedia arrastrada durante más de un siglo).

Joseph Conrad, al igual que Dostoyevski primero, de alguna manera –a veces muy evidente- vislumbra todo esto en su obra.... y lo hace al uso de los más grandes: sin que desmerezca en nada la forma.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

DÍA DE SAN CRISPÍN

Norte de Francia. Otoño de 1415. Unos pocos miles de ingleses, agotados, se preparan para combatir contra el ejército francés, varias veces superior en número. ¿Cómo arengar, en la víspera de tal enfrentamiento, a quien verá la muerte seguro? Shakespeare pone en boca de Enrique V estas palabras. Léalas usted mismo. Y si no se emociona mientras tanto, discúlpeme, es que no tiene sangre en las venas.

Este es el día de San Crispín.
El que sobreviva a este día y vuelva sano y salvo a su casa,
se izará sobre las puntas de los pies cuando se mencione esta fecha,
y se crecerá por encima de sí mismo al oír el nombre de San Crispín.
El que sobreviva a este día y llegue a la vejez,
cada año, en la víspera de esta fiesta, invitará a sus amigos
y les dirá: «Mañana es San Crispín».

Entonces se subirá las mangas, y, al mostrar sus cicatrices,
dirá: «Recibí estas heridas el día de San Crispín».
Los ancianos olvidan, pero incluso quien lo haya olvidado
todo recordará aún las proezas
que llevará a cabo hoy. Y nuestros nombres serán para todos tan

familiares como los nombres de sus parientes
y serán recordados con copas rebosantes de vino:
el rey Enrique, Bedford y Exeter,

Warwick y Talbot, Salisbury y Gloucester .
Esta historia la enseñará un buen hombre a su hijo,
y desde este día hasta el fin del mundo
la fiesta de San Crispín nunca llegará
sin que a ella vaya asociado nuestro recuerdo,

el recuerdo de nuestro pequeño ejército,
de nuestro pequeño y feliz ejército, de nuestra banda de hermanos.

Porque quien vierta hoy su sangre conmigo
será mi hermano; por muy vil que sea,
esta jornada ennoblecerá su condición.
Y los caballeros que permanecen ahora en el lecho de Inglaterra
se considerarán malditos por no estar aquí,
y será humillada su nobleza cuando escuchen hablar a uno
de los que haya combatido con nosotros el día de San Crispín.

(Por cierto, la batalla la ganaron los ingleses)

martes, 27 de noviembre de 2007

DOSTOYEVSKI


Si es usted una persona en la que la inevitabilidad pesa más que la libertad o en la que ésta es tan tortuosa que no llega nunca a acostumbrarse a convivir con ella, ruégase se presente como personaje para un libro de Dostoyevsky. Su papel será fundamental en la trama.

lunes, 26 de noviembre de 2007

LAS COSAS CLARAS

Que es así, en verdad, como me gustan. Por eso, para que no haya malentedidos y nadie se llame a engaños, diré que, en lo político, soy siempre eso que se ha dado en denominar como conservador. Por si tiene alguna duda de a qué me refiero, le aconsejo leer este texto de Russell Kirk(http://fundacionburke.org/cream/burke/whatis.pdf), que de seguro satisfará su curiosidad y le aportará importantes elementos para la reflexión.´

No creo en los esquemas preconcebidos, ni en los inflexibles apriorismos políticos; cada situación ha de analizarse en su contexto espacio-temporal.

Sostengo asimismo que la famosa frase que viene a decir aquello de que "quien de joven no es de izquierdas no tiene corazón y quien de viejo no es de derechas no tiene cerebro" es un absurdo aceptado. Pues quien de joven es de derechas, no sólo tiene, si cabe, dos corazones, sino que además demuestra inteligencia.

Si definirse de esta manera resulta en cierto modo provocativo -que yo creo que no- no es, ciertamente, culpa mía, sino de una sociedad que, desde muchos años ha, viene engullendo tópicos preparados por la intelligentsia izquierdista, traicionando así su ser y faltando con descaro a lo mejor de esa herencia, de ya muchos siglos y vidas pasadas, que se llama traditio y que acaba informando el alma de una nación.

sábado, 24 de noviembre de 2007

UN CERDO EN SERRANO

Esta mañana, mientras algunos estábamos ojeando las estanterías de una librería, buscando no se sabe muy bien qué, han comenzado a escucharse unos chillidos de tono alto, de esos agudos que no promueven la concentración. Tras tales sonidos, un par de voces femeninas se colaban entre los libros: "¡ay, que mono!" y "¡está para comérselo...!", así como otras expresiones del mismo palo que se mezclaban con los grititos ya descritos.

Tal las cosas, se produjo un silencio en el interior de la tienda. Los que tenían un libro entre manos dejaron de hojearlo y los que perseguían a alguna persona uniformada con el fin de ser atendidas, se olvidaron de la presa, y quietos, escucharon. De seguido, dos, tres, cuatro, cinco miradas se cruzaron unas con otras mendigando una explicación para tal alboroto. Pasados apenas dos segundos, una de las dependientas exclama a media voz: "¡No me lo puedo creer...!", y plantándose en dos grandes pasos frente al escaparate de cristal, confirmó sus sospechas y entre risas anunció: "¡Es un cerdo!".

Efectivamente, una cría de gorrino de tronco ibérico se removía inquieta, entre tantos miramientos. Estaba sujeta a través de una glamurosa correa de cuero rojo a la mano de su dueña, la cual aparecía henchida cual pavo navideño, sabiéndose, como se sabía, el centro de atención.

La pregunta del millón esta vez es: ¿originalidad o vacuidad? Mi apuesta va a por la segunda alternativa. ¿Que por qué? Pues por simple estadística; porque es mucho más complicado ser orignal con fundamento -con razones-, que acabar siendo un hortera. Y si este no es el caso, entonces pasear a un guarro por Serrano atado con una correa cara, creo que es un síntoma de vacío vital, que si no, en algo más provechoso hubiera empleado su tiempo y su inteligencia. ¿O no?

viernes, 23 de noviembre de 2007

¿POR QUÉ "TRIUNFA" UN LIBRO?

Muchas veces es muy difícil determinar por qué ha triunfado un libro o por qué no lo lee ni su padre, máxime cuando venía recomendadísimo. Tampoco ayuda el hecho de que junto a auténticas obras de arte de la literatura se encuentren títulos dignos de la prosa y desarrollo narrativo de un infeliz parvulito. Es desconcertante. No se trata tan sólo de dar razones, que si por eso fuera póngase cómodo que... No, no, tranquilo, que ya lo dejo.

Tan sólo apuntaré una, dos a lo sumo. En España se lee lo que quieren que leamos. Así de sencillo, así de claro. Que no me digan, que en los últimos años se ha metido más bazofia en la cabeza de los súbditos de la corona que en toda las historia de España, gracias sobre todo a bestsellers -éxitos editoriales, ya sabe- que nadie -competente, es decir, con un par de neuronas funcionando- leyó antes de marcar con el hierro candente del éxito. Ejemplo: Villa diamante, de Boris Izaguirre. Resultado: miles de euros para cuatro lumbreras, no se vaya a pensar que son más.

Y dos. En España el lector medio no tiene criterio. Si no, no puede entenderse lo anterior. Ya se pueden desgañitar los cuatro lumbreras de antes pretendiendo que se lean sus libros, que si uno se niega a comprarlos jamás serán leídos. Esto es impepinable. ¿Se hace cargo? Responsabilid compartida, creo que le llaman...

Pregunta. ¿Qué es mejor: ser mentiroso o crédulo? El primero al menos gana dinero... (no es broma, piénsese lo absurdo de la situación)

jueves, 22 de noviembre de 2007

VUELVE BLANCA GARCÍA-VALDECASAS


Sí, así es. Vuelve Blanca García-Valdecasas. Y también Violeta, Rogelio y sus hijos, la familia al completo. Vuelve Por donde sale el sol, y con él la conseguida sencillez de la buena prosa española. Ésta es aquella que tan sólo dos o tres -a lo sumo cinco- escritores son capaces de desarrollar.

La buena prosa española
es unir sujeto, verbo y predicado; es lograr que las palabras se sigan unas a otras de manera natural; es encontrar el término preciso en el momento adecuado; es confiar en el lenguaje y no buscar artificios; es tener personalidad; es no ser pedante; es no copiar a otros.

La buena prosa española es algo tan poco usual que cuando aparece uno cree haber leído el cúlmen de la literatura.

Blanca García-Valdecasas es de las pocas personas capaces de escribir así, a la manera de los más grandes. Por eso, y por la alegría de ver sus libros de nuevo en los escaparates, la primera entrada de letrasletradas va por ella.