jueves, 29 de noviembre de 2007

JOSEPH CONRAD, ESPELEÓLOGO DEL ALMA HUMANA

El próximo lunes se cuentan 150 años de la efeméride que rememora el nacimiento de Joseph Conrad. Difícilmente, se podrá decir algo nuevo sobre tamaño maestro. Hoy tan sólo me serviré de él para entender una época y, de paso, acercarnos a este polaco y a su obra, aunque sea transversalmente.

La lectura de sus libros (Nostromo, El corazón de las tinieblas, Lord Jim, etc) es una invitación a dilucidar aspectos nucleares de la condición humana. La apertura al bien y la capacidad de hacer el mal del hombre; la humanización de la barbarie; la adecuación al medio; el desarrollo orgánico del alma; el binomio libertad-responsabilidad… son constantes en su obra. Muchos de ellos nos recuerdan a otros tantos autores del siglo XIX y principios del XX. En concreto, nos remiten a uno por encima de todos: Dostoyevski. Tanto éste como Conrad provienen de la parte más oriental de Europa y los dos miran al ser humano, ora asustados, ora sorprendidos de su grandeza. Bien se puede decir que ambos son hijos de su tiempo, pues no son sino cantores de lo que exactamente ocurría en la conciencia general europea. Ya se sabe: antropocentrismo, vanidad filosófica, positivismo, endiosamiento de la ciencia, etc. Acciones que irán minando el alma de Occidente y alcanzarán su máxima expresión en las dos guerras mundiales (que no son sino la manifestación de una tragedia arrastrada durante más de un siglo).

Joseph Conrad, al igual que Dostoyevski primero, de alguna manera –a veces muy evidente- vislumbra todo esto en su obra.... y lo hace al uso de los más grandes: sin que desmerezca en nada la forma.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

DÍA DE SAN CRISPÍN

Norte de Francia. Otoño de 1415. Unos pocos miles de ingleses, agotados, se preparan para combatir contra el ejército francés, varias veces superior en número. ¿Cómo arengar, en la víspera de tal enfrentamiento, a quien verá la muerte seguro? Shakespeare pone en boca de Enrique V estas palabras. Léalas usted mismo. Y si no se emociona mientras tanto, discúlpeme, es que no tiene sangre en las venas.

Este es el día de San Crispín.
El que sobreviva a este día y vuelva sano y salvo a su casa,
se izará sobre las puntas de los pies cuando se mencione esta fecha,
y se crecerá por encima de sí mismo al oír el nombre de San Crispín.
El que sobreviva a este día y llegue a la vejez,
cada año, en la víspera de esta fiesta, invitará a sus amigos
y les dirá: «Mañana es San Crispín».

Entonces se subirá las mangas, y, al mostrar sus cicatrices,
dirá: «Recibí estas heridas el día de San Crispín».
Los ancianos olvidan, pero incluso quien lo haya olvidado
todo recordará aún las proezas
que llevará a cabo hoy. Y nuestros nombres serán para todos tan

familiares como los nombres de sus parientes
y serán recordados con copas rebosantes de vino:
el rey Enrique, Bedford y Exeter,

Warwick y Talbot, Salisbury y Gloucester .
Esta historia la enseñará un buen hombre a su hijo,
y desde este día hasta el fin del mundo
la fiesta de San Crispín nunca llegará
sin que a ella vaya asociado nuestro recuerdo,

el recuerdo de nuestro pequeño ejército,
de nuestro pequeño y feliz ejército, de nuestra banda de hermanos.

Porque quien vierta hoy su sangre conmigo
será mi hermano; por muy vil que sea,
esta jornada ennoblecerá su condición.
Y los caballeros que permanecen ahora en el lecho de Inglaterra
se considerarán malditos por no estar aquí,
y será humillada su nobleza cuando escuchen hablar a uno
de los que haya combatido con nosotros el día de San Crispín.

(Por cierto, la batalla la ganaron los ingleses)

martes, 27 de noviembre de 2007

DOSTOYEVSKI


Si es usted una persona en la que la inevitabilidad pesa más que la libertad o en la que ésta es tan tortuosa que no llega nunca a acostumbrarse a convivir con ella, ruégase se presente como personaje para un libro de Dostoyevsky. Su papel será fundamental en la trama.

lunes, 26 de noviembre de 2007

LAS COSAS CLARAS

Que es así, en verdad, como me gustan. Por eso, para que no haya malentedidos y nadie se llame a engaños, diré que, en lo político, soy siempre eso que se ha dado en denominar como conservador. Por si tiene alguna duda de a qué me refiero, le aconsejo leer este texto de Russell Kirk(http://fundacionburke.org/cream/burke/whatis.pdf), que de seguro satisfará su curiosidad y le aportará importantes elementos para la reflexión.´

No creo en los esquemas preconcebidos, ni en los inflexibles apriorismos políticos; cada situación ha de analizarse en su contexto espacio-temporal.

Sostengo asimismo que la famosa frase que viene a decir aquello de que "quien de joven no es de izquierdas no tiene corazón y quien de viejo no es de derechas no tiene cerebro" es un absurdo aceptado. Pues quien de joven es de derechas, no sólo tiene, si cabe, dos corazones, sino que además demuestra inteligencia.

Si definirse de esta manera resulta en cierto modo provocativo -que yo creo que no- no es, ciertamente, culpa mía, sino de una sociedad que, desde muchos años ha, viene engullendo tópicos preparados por la intelligentsia izquierdista, traicionando así su ser y faltando con descaro a lo mejor de esa herencia, de ya muchos siglos y vidas pasadas, que se llama traditio y que acaba informando el alma de una nación.

sábado, 24 de noviembre de 2007

UN CERDO EN SERRANO

Esta mañana, mientras algunos estábamos ojeando las estanterías de una librería, buscando no se sabe muy bien qué, han comenzado a escucharse unos chillidos de tono alto, de esos agudos que no promueven la concentración. Tras tales sonidos, un par de voces femeninas se colaban entre los libros: "¡ay, que mono!" y "¡está para comérselo...!", así como otras expresiones del mismo palo que se mezclaban con los grititos ya descritos.

Tal las cosas, se produjo un silencio en el interior de la tienda. Los que tenían un libro entre manos dejaron de hojearlo y los que perseguían a alguna persona uniformada con el fin de ser atendidas, se olvidaron de la presa, y quietos, escucharon. De seguido, dos, tres, cuatro, cinco miradas se cruzaron unas con otras mendigando una explicación para tal alboroto. Pasados apenas dos segundos, una de las dependientas exclama a media voz: "¡No me lo puedo creer...!", y plantándose en dos grandes pasos frente al escaparate de cristal, confirmó sus sospechas y entre risas anunció: "¡Es un cerdo!".

Efectivamente, una cría de gorrino de tronco ibérico se removía inquieta, entre tantos miramientos. Estaba sujeta a través de una glamurosa correa de cuero rojo a la mano de su dueña, la cual aparecía henchida cual pavo navideño, sabiéndose, como se sabía, el centro de atención.

La pregunta del millón esta vez es: ¿originalidad o vacuidad? Mi apuesta va a por la segunda alternativa. ¿Que por qué? Pues por simple estadística; porque es mucho más complicado ser orignal con fundamento -con razones-, que acabar siendo un hortera. Y si este no es el caso, entonces pasear a un guarro por Serrano atado con una correa cara, creo que es un síntoma de vacío vital, que si no, en algo más provechoso hubiera empleado su tiempo y su inteligencia. ¿O no?

viernes, 23 de noviembre de 2007

¿POR QUÉ "TRIUNFA" UN LIBRO?

Muchas veces es muy difícil determinar por qué ha triunfado un libro o por qué no lo lee ni su padre, máxime cuando venía recomendadísimo. Tampoco ayuda el hecho de que junto a auténticas obras de arte de la literatura se encuentren títulos dignos de la prosa y desarrollo narrativo de un infeliz parvulito. Es desconcertante. No se trata tan sólo de dar razones, que si por eso fuera póngase cómodo que... No, no, tranquilo, que ya lo dejo.

Tan sólo apuntaré una, dos a lo sumo. En España se lee lo que quieren que leamos. Así de sencillo, así de claro. Que no me digan, que en los últimos años se ha metido más bazofia en la cabeza de los súbditos de la corona que en toda las historia de España, gracias sobre todo a bestsellers -éxitos editoriales, ya sabe- que nadie -competente, es decir, con un par de neuronas funcionando- leyó antes de marcar con el hierro candente del éxito. Ejemplo: Villa diamante, de Boris Izaguirre. Resultado: miles de euros para cuatro lumbreras, no se vaya a pensar que son más.

Y dos. En España el lector medio no tiene criterio. Si no, no puede entenderse lo anterior. Ya se pueden desgañitar los cuatro lumbreras de antes pretendiendo que se lean sus libros, que si uno se niega a comprarlos jamás serán leídos. Esto es impepinable. ¿Se hace cargo? Responsabilid compartida, creo que le llaman...

Pregunta. ¿Qué es mejor: ser mentiroso o crédulo? El primero al menos gana dinero... (no es broma, piénsese lo absurdo de la situación)

jueves, 22 de noviembre de 2007

VUELVE BLANCA GARCÍA-VALDECASAS


Sí, así es. Vuelve Blanca García-Valdecasas. Y también Violeta, Rogelio y sus hijos, la familia al completo. Vuelve Por donde sale el sol, y con él la conseguida sencillez de la buena prosa española. Ésta es aquella que tan sólo dos o tres -a lo sumo cinco- escritores son capaces de desarrollar.

La buena prosa española
es unir sujeto, verbo y predicado; es lograr que las palabras se sigan unas a otras de manera natural; es encontrar el término preciso en el momento adecuado; es confiar en el lenguaje y no buscar artificios; es tener personalidad; es no ser pedante; es no copiar a otros.

La buena prosa española es algo tan poco usual que cuando aparece uno cree haber leído el cúlmen de la literatura.

Blanca García-Valdecasas es de las pocas personas capaces de escribir así, a la manera de los más grandes. Por eso, y por la alegría de ver sus libros de nuevo en los escaparates, la primera entrada de letrasletradas va por ella.