viernes, 28 de diciembre de 2007

PERMITIDME TUTEAROS, IMBÉCILES

Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros –aquí matizaré ministros y ministras– de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera. No quiero que acabe el mes sin mentaros –el tuteo es deliberado– a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía. De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas. De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa , nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas.

Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia. Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana –que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural–, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña. Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Educación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico». O una ministra de Educación, la señora Cabrera , capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.

Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente –recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española –. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos». Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p'alante. Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet. La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.

Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio. Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado.
Arturo Pérez Reverte

miércoles, 26 de diciembre de 2007

LOS CORDONES, A LA HEROICA


Lo más complicado de la vida es acostumbrar el heroísmo a lo cotidiano. El primer paso es distinguir qué es lo heroico; que de lo cotidiano, tan evidente, nos hartamos. No es tarea fácil que se haga sin pensar, como quien se ata los cordones de los zapatos cada mañana. Quiero decir, uno puede dejarse arrollar por lo ordinario; de hecho, es la tendencia masiva -no digo de hoy por no tropezar con lo tópico- de la humanidad. Lo complicado es saber atarse los cordones de un modo heroico. Apretar bien el cuero deslizando el hilo por los agujeros, igualar los extremos, y poner toda la atención del mundo mientras se hace el lazo y se cruza, para acabar bien prieto junto a la lengüeta. No es tan fácil eso de atarse los cordones a la heróica.

Pregunta: ¿qué razón puede haber para atarse los cordones de esta manera? Haberla, hayla (como las meigas)

lunes, 24 de diciembre de 2007

miércoles, 19 de diciembre de 2007

TALLER LITERARIO

Yo no soy esencialmente poeta, pero utilizo la poesía como ejercicio lingüístico; la poesía es irrenunciable para mí. Requiere una concentración lingüística extrema y eso beneficia la prosa. Mi prosa ha de tener música, y la poesía es ritmo. Cuando me pongo a escribir, tengo que encontrar un ritmo. En cuanto he encontrado el ritmo de la frase todo fluye. El ritmo le lleva a uno como un río, se nada en movimientos rítmicos. El ritmo lo encuentro mediante la intuición. Si no doy con la cualidad rítmica de una frase, la omito. La frase ha de encontrar primero un ritmo interior, luego la página y finalmente todo el párrafo. Así confiero a la prosa una dimensión poética. La poesía tiene una gran densidad, por lo que la prosa poética no puede abarcar demasiadas páginas.

Normalmente, trato de encontrar frases breves, pues generan ritmo y movimiento. Son más rápidas y dan claridad a la prosa. Cuando escribí «Imperio» constaté que si quería ofrecer una descripción más acertada necesitaba frases más largas. De pronto el estilo de mi escritura se transformó por completo. Se debía a la amplitud del asunto, que no puede abarcarse con frases breves. El estilo ha de ajustarse al objeto. Una descripción de la interminable amplitud del paisaje ruso requiere frases largas.

Kapuscinski, en Apuntes nómadas

martes, 18 de diciembre de 2007

ESCRITORES FANTASMA

Hace unos días un compañero me pidió que investigara en la red sobre Joseph M. Carr, supuesto autor de la novela titulada El guardián de los libros secretos. Tras un buen rato, confirmé las sospechas de mi amigo: Carr no existía. El caso resulta aún más extraño siempre que la editorial que publica el libro en España (Styria) alardea de que éste ha sido un éxito de ventas en el Reino Unido, llegando hasta los 50.000 ejemplares vendidos.

Ayer mismo, Jesús Ruiz Mantilla publicaba en El País un reportaje titulado La era de los escritores fantasma en el que se refería al creciente número de casos en los que la autoría del libro queda en el anonimato. Sea cual fuere la causa (Ruiz Mantilla habla de una crisis de la literatura de autor), esta tendencia no es más, en la mayoría de las ocasiones, que una maniobra de los editores en busca del tan anhelado bestseller. Sin embargo, creo que la legitimidad de esta práctica no siempre es evidente y casos como el de Styria y Carr son denunciables, pues engañan al lector y, a mi juicio, caen en la publicidad engañosa al convertir en reclamo una repercusión del libro que nunca tuvo.

lunes, 17 de diciembre de 2007

DE TÓPICOS VAMOS LISTOS...

Vivir a base de tópicos es de lo más triste que puede haber. Es síntoma de nulo espíritu crítico, de apoltronamiento intelectual, de inexistente capacidad discursiva y de manifiesta torpeza mental. Es, además, punto de arranque de injusticias e injurias. Cicerón (de nuevo un clásico…) apuntaba que existen dos tipos de injusticia: “el primero, de quien injuria a otro, y el segundo, de aquellos que pudiendo no defienden a los injuriados”. Pues bien, siguiendo este apunte, es manifiesto que aquellos escritores –en este blog son protagonistas- que viven, piensan y escriben desde el tópico falso y malintencionado, faltan a la justicia desde las dos vertientes posibles, y es su obra, por tanto, tan despreciable como inicua.

¿Que por qué estas líneas? Por Köt, de Ábalos, por La brújula dorada, de Pullman, y por otros tantos títulos que se quieren convertir en bestseller pisando la verdad.

jueves, 13 de diciembre de 2007

EL MUNDO

He dejado a la mitad el último premio Planeta. Dice Juan José Millás, su autor, que este libro vino a él, que empezó y no pudo dejarlo. También dice que, aunque en un principio no lo veía como una obligación para consigo mismo, acabó por tener la necesidad de llegar al final.

Vaya por delante -la educación es un grado- que considero que escribe bien. Pero el libro… el libro es una vomitona, una gran vomitona. Eso sí, con estilo. Pero poco más. En una entrevista dice Millás que un escritor debe olvidarse de lo que es el pudor. Ya, pues vamos apañados. Como ahora nos de a todos por airear nuestras rayadas más intimas -que el libro no es otra cosa- o dejamos definitivamente la lectura o enloquecemos todos. Una de dos, que literatura de tan bajo perfil ni forma, ni informa, ni divierte (o al menos no debería…)

En fin, que a veces es mejor dejar un libro sin acabar que perder el tiempo llegando hasta la última página. Otros personajes esperan.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

martes, 11 de diciembre de 2007

A PROPÓSITO DE LA FELICIDAD

No soy yo quien lo dice. Las siguientes líneas son de Aristóteles...

  • Casi todo el mundo llama felicidad al máximo bien que se puede conseguir, pero nadie sabe exactamente en qué consiste ese máximo bien. Unos creen que es el placer, la riqueza o los honores. Otros piensan que es otra cosa. A menudo, la misma persona cambia de opinión y, cuando está enferma, piensa que la felicidad es la salud; si es pobre, la riqueza; si es inculta, la cultura.
  • Lo que está claro es que la felicidad no está en la diversión, y que sólo hay felicidad donde hay virtud y esfuerzo serio, pues la vida no es un juego.
  • En cualquier caso, la felicidad no debe ir a remolque de la buena o mala fortuna, porque entonces no tendría fundamento sólido, y el hombre sería como un camaleón. Debe asentarse en una vida guiada por la virtud, capaz de crecerse en la adversidad, del mismo modo que el buen general es capaz de lograr la victoria en circunstancias muy adversas.

(¿no es verdad que si leyeramos más a los clásicos otro gallo cantaría?)

lunes, 10 de diciembre de 2007

ALBERTI

Redoble lento por la muerte de Stalin
(5 de marzo de 1953)

Padre y maestro y camarada:
quiero llorar, quiero cantar.
Que el agua clara me ilumine,
que tu alma clara me ilumine
en esta noche en que te vas.

Padre y maestro y camarada:
vuela en lo oscuro un gavilán.
Pero en tu barca una paloma,
pero en tu mano una paloma
se abre a los cielos de la paz.

...

No ha muerto Stalin. No has muerto.
Que cada lágrima cante
tu recuerdo.
Que cada gemido cante
tu recuerdo.
Tu pueblo tiene tu forma,
su voz tu viril acento.

No has muerto.
Hablan por ti sus talleres,
el hombre y la mujer nuevos.
No has muerto.

Rafael ALBERTI
Buenos Aires, 9 marzo 1953

A propósito del panegírico que Babelia –panfleto literario de El País- tributa este sábado al poeta gaditano. La excusa son tres poemas (¿inéditos?) que según afirman se congratulan en presentar al gran publico. Cada en su sitio, camarada.

jueves, 6 de diciembre de 2007

¿DEBO YO ESCRIBIR?

En 1902, Franz Xaber Kappus, un joven alemán que gustaba de escribir versos, comenzó una correspondencia con el poeta, ya consagrado, Rainer Maria Rilke. En la primera de ellas, Kappus le envía una serie de versos y poemas escritos por él mismo, junto con un largo texto en el que se confiaba por completo a su nuevo tutor. A la contestación a esta carta, primera de un flujo mantenido durante años, se corresponden las líneas que figuran a continuación. Más allá del reproche al joven, resulta interesante apreciar el hondo saber de la escritura y su peculiar manera de entenderla de este afamado poeta.

" Usted pregunta si sus versos son buenos. Me lo pregunta a mí, como antes lo preguntó a otras personas. Envía sus versos a las revistas literarias, los compara con otros versos, y siente inquietud cuando ciertas redacciones rechazan sus ensayos poéticos. Pues bien -ya que me permite darle consejo- he de rogarle que renuncie a todo eso. Está usted mirando hacia fuera, y precisamente esto es lo que ahora no debería hacer. Nadie le puede aconsejar ni ayudar. Nadie... No hay más que un solo remedio: adéntrese en sí mismo. Escudriñe hasta descubrir el móvil que le impele a escribir. Averigüe si ese móvil extiende sus raíces en lo más hondo de su alma. Y, procediendo a su propia confesión, inquiera y reconozca si tendría que morirse en cuanto ya no le fuere permitido escribir. Ante todo, esto: pregúntese en la hora más callada de su noche: "¿Debo yo escribir?" Vaya cavando y ahondando, en busca de una respuesta profunda. Y si es afirmativa, si usted puede ir al encuentro de tan seria pregunta con un "Si debo" firme y sencillo, entonces, conforme a esta necesidad, erija el edificio de su vida. Que hasta en su hora de menor interés y de menor importancia, debe llegar a ser signo y testimonio de ese apremiante impulso. "

lunes, 3 de diciembre de 2007

RESPUESTA

Quisiera que tú me entendieras a mí sin palabras.
Sin palabras hablarte, lo mismo que se habla mi gente.
Que tú me entendieras a mí sin palabras
como entiendo yo al mar o a la brisa enredada en un álamo verde.

Me preguntas, amigo, y no sé qué respuesta he de darte,
Hace ya mucho tiempo aprendí hondas razones que tú no comprendes.
Revelarlas quisiera, poniendo en mis ojos el sol invisible,
la pasión con que dora la tierra sus frutos calientes.

Me preguntas, amigo, y no sé qué respuesta he de darte.
Siento arder una loca alegría en la luz que me envuelve.
Yo quisiera que tú la sintieras también inundándote el alma,
yo quisiera que a ti, en lo más hondo, también te quemase y te hiriese.
Criatura también de alegría quisiera que fueras,
criatura que llega por fin a vencer la tristeza y la muerte.

Si ahora yo te dijera que había que andar por ciudades perdidas
y llorar en sus calles oscuras sintiéndose débil,
y cantar bajo un árbol de estío tus sueños oscuros,
y sentirte hecho de aire y de nube y de hierba muy verde...

Si ahora yo te dijera
que es tu vida esa roca en que rompe la ola,
la flor misma que vibra y se llena de azul bajo el claro nordeste,
aquel hombre que va por el campo nocturno llevando una antorcha,
aquel niño que azota la mar con su mano inocente...

Si yo te dijera estas cosas, amigo,
¿qué fuego pondría en mi boca, qué hierro candente,
qué olores, colores, sabores, contactos, sonidos?
Y ¿cómo saber si me entiendes?
¿Cómo entrar en tu alma rompiendo sus hielos?
¿Cómo hacerte sentir para siempre vencida la muerte?
¿Cómo ahondar en tu invierno, llevar a tu noche la luna,
poner en tu oscura tristeza la lumbre celeste?

Sin palabras, amigo; tenía que ser sin palabras como tú me entendieses.

Es de José Hierro. Me la pasó un buen amigo hace ya unos años.

domingo, 2 de diciembre de 2007

EL DRAMA DE LA MODERNIDAD

Uno de los personajes de Doctor Zhivago, a la pregunta de ¿Qué es la historia?, responde: es la puesta en marcha de los trabajos destinados a elucidar progresivamente el misterio de la muerte y a vencerla un día. Una contestación que encierra el pensamiento de la modernidad. Conocer la muerte y vencerla; la autosificencia; la plena autonomía del hombre... ¿acaso puede hablarse más pretenciosamente? La muerte será vencida,- quieren decirnos unos cuantos iluminados- y todos pasaremos por encima de ella. Esa es la aspiración del moderno. Una aspiración a la medida de sus miedos...

Casi al mismo tiempo en que Pasternak escribía el anterior diálogo, Vasili Grossman anotaba: Treblinka no era una fábrica de muertos que empleara procedimientos primitivos: tomaba sus métodos de la gran producción industrial moderna, trabajaba en cadena.

¿Qué fue de la liberación prometida? ¿Cómo fue que se trocó en masacre?

Y por fin: ¿Se agota el hombre en sí mismo? ¿se reduce toda nuestra transcendencia a nuestra corporeidad?

(Algunas de las próximas entradas estarán dedicadas a acercanos a la modernidad -ya verá cómo de cerca le pilla el asunto. Sirva esta primera de entrante y aperitivo para el debate)