martes, 8 de enero de 2008

BIOGRAFÍAS

En Narrar la vida, un magnífico artículo de Enrique Krauze, se hace notar el escaso cultivo de la biografía como género literario en las letras hispanas, no ya en los últimos tiempos, sino desde antiguo. Tan evidente puede llegar a ser la afirmación que nos habría de bastar con echar un vistazo a los autores de las biografías de los grandes tipos españoles: Paul Preston para Franco o el rey Juan Carlos, Ian Gibson para Lorca y Machado o Elliott para el Cunde Duque de Olivares entre otros (me reservo ahora de opinar sobre las obras, baste decir que algunas de ellas son manifiestamente tendenciosas). No obstante lo anterior, es obligado hacer de resaltar honrosas excepciones como la de Gregorio Marañón

Ha sido largo y azaroso el devenir de la biografía a lo largo de la historia. Son grandes sus dos primeros iniciadores: Plutarco y Suetonio. El primero, autor de Vidas paralelas, apuntó que gracias a éstas “adorno la mía con las virtudes de aquellos varones […] haciendo examen, para nuestro provecho, de las más importantes y señaladas acciones”. Por el contrario Suetonio, fijábase más en los vicios que en las virtudes y así en su famosísima Vida de los césares retrata de modo crítico a sus biografiados. De la Roma clásica el género pervivió durante los años de la Edad Media gracias principalmente a las numerosas vidas de santos. Ya en la Edad Moderna se puede decir (sin olvidar a grandes como Vasari y sus Vidas de los más excelentes arquitectos, pintores y escultores italianos) que la cátedra del género se asentó en Gran Bretaña, con Samuel Johnson y James Boswell como patriarcas.

Si la generalización lo permite, puede afirmarse que todo sigue hoy más o menos igual. Es decir, que los ingleses –mucho que nos pese- siguen llevando la batuta de este género. Personalmente, hay uno que aún no siendo muy conocido, creo que es de los mejores biógrafos que existen. Su nombre es Joseph Pearce y entre los grandes personajes en los que se ha adentrados destacan Chesterton (Encuentro), J.R.R. Tolkien (ediciones Minotauro está preparando la reedición de la obra) u Oscar Wilde (Ciudadela). Previsiblemente, en 2008 podremos disfrutar de la de Shakespeare en castellano. Esperemos continúe su carrera.

1 comentario:

Enneas dijo...

"Paul Preston para Franco o el rey Juan Carlos, Ian Gibson para Lorca y Machado o Elliott para el Cunde Duque de Olivares entre otros"

Hombre, en el caso de alguno de ellos más que 'para' habría que escribir 'contra'...