miércoles, 19 de marzo de 2008

ARTE Y BELLEZA

Cuando las dudas se abalanzan sobre uno con mayor rapidez de la que puede darles salida, respondiendo o esquivando, es inútil dar la espalda. Ahora me pregunto, porque muchos antes lo así lo hicieron, por el arte y la belleza. Y me acuerdo de un artista que no hace mucho se excusaba mientras presentaba su obra, -más allá de los ismos porque más acá quizá su talento no le permitiera instalarse- contraatacando con un ¿qué es el arte? a una petición para que explicara su obra.

Un hecho que me condiciona a pensar no muy benévolamente sobre la nula concepción artística contemporánea es la necesidad de echar mano de palabras huecas y pedantes para pretender una explicación de cierta obra. ¿Eran acaso necesarias para aprehender lo que Giotto, Velázquez, Murillo o Goya querían expresar? ¿Por qué ahora sí son necesarias? Es que hoy en día son necesarios decenas de críticos necesitados y periodistas adocenados para que un tal cualquiera se proclame artista. Y lo consigue. Claro que sí.

El arte y la belleza van -han de ir- de la mano. Por eso no es necesaria mayor explicación de un Velázquez más allá de las oportunas aclaraciones técnicas o pertinentes informaciones que hoy necesitamos, pero que probablemente un coetáneo del pintor rechazaría por obvias. No hay arte sin belleza, y la belleza está inscrita en la naturaleza humana, porque proviene del que Es. Por eso el arte es universal. No porque el marketing sí lo sea.

Otra cosa es que se alcancen cotas artísticas más elevadas en unas culturas que en otras. Exacto, (lo políticamente correctos que sigan leyendo, esto es para ellos) existen culturas superiores y culturas inferiores. Todos los hombres hemos sido creados con igual dignidad y amor, pero el desarrollo cultural ha avanzada más en algunos lugares que en otros. Donde más se ha desarrollado es obvio, en Occidente (no es menos cierto que la decadencia de las últimas décadas ha sido asimismo más acuciante). El piano de Mozart es una muestra de elevación cultural sobre el tambor aborigen. ¿Que por qué? Porque en él hay más belleza objetiva, más sintonía con la naturaleza humana y, por ende, con su Primera Causa, Dios.

Son muchos, muchos, los antropólogos, sociólogos e historiadores que se han molestado en proclamar la relatividad cultural, pregonando una absurda igualdad entre todas las culturas. Absurda porque en ningún momento se hace necesaria, ni lógica. Pero van más allá, apesadumbrados por una especie de sentimiento de culpa, y demonizan Occidente y toda su tradición. Así creen saldar una cuenta pendiente, criticando a sus padres, a su sociedad, a su cultura, en favor de una igualdad tan pretendida como artificiosa. Y dan pena.

Así pues, no hay arte sin belleza. Será otra cosa (originalidad, extravagancia, deseos de llamar la atención, pobreza intelectual, etc) pero nunca arte. Y dos, el arte, como la cultura, ha alcanzado cotas más altas en unas culturas que en otras.

2 comentarios:

Enneas dijo...

?Como se aplaude con el ordenador? Cien por cien de acuerdo. Y ademas, de muy agradable lectura.

Anónimo dijo...

Me he dado un tiempo para leer algunos de tus textos para saber que tan lejos estaba mi primera impresion.

Has desbastado tu propio argumento en contra de la izquierda que se erige como pensamiento unico. si asi lo sigues considerando, eres un izquierdista acerrimo.

Yo no soy ni de derecha ni de izquierda, no necesito dividir como miro el mundo por medio de conceptos caducos, por eso no creo en un pensamiento unico.

La Belleza y el Arte, como la mayoria de los conceptos (por tanto las cosas) son una construcción. Si no entiendes esto, por supuesto jamas entenderas una pregunta como
¿que es el arte?

Por ahora me mantendre como anonima, ya que no puedo seguir extendiendome, pero volvere y dare la cara.

Karen