Y ASÍ... ¿QUIÉN NO QUIERE SER BOHEMIO?

A mí aquel ambiente bohemio me pareció muy confortable. El único mal vestido y con las orejas sucias era Pujol, que comía con gran apetito y gran silencio. A pesar de esto, me enteré de que era rico. Guíxols mismo era hijo de un fabricante riquísimo. Iturdiaga y Pons pertenecían también a familias conocidas en la industria catalana. Pons además era hijo único, y muy mimado, según me enteré mientras él enrojecía hasta las orejas.

Extracto de Nada, de Carmen Laforet

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