lunes, 14 de enero de 2008

A DOS POETAS

De dónde nace la poesía ya lo apuntaba –y lo reproducimos en una entrada anterior- Rainer M. Rilke cuando le aconsejaba al joven Franz Xaber Kappus que mirara en su interior. La siguiente pregunta podría ser cómo nace la poesía. Y esta vez basta con echar un vistazo al origen de las grandes creaciones. Todas –hemos dicho las grandes- nacen del enfrentamiento. Así es. Ya sea de la colisión de la intimidad con la realidad, de los sentimientos con las palabras, de los anhelos con las posibilidades reales, de la naturaleza con la mecánica, de lo material con lo espiritual, etc. Es esto lo que les une bajo la poesía, su peculiar vehículo de expresión. Es esto lo que une a poetas tan distintos como los fallecidos recientemente Ángel González y Ryszard Kapuscinski (de quien, por cierto, nos hemos enterado hace bien poco de que lo era). Del intimismo del segundo al compromiso del primero, tan sólo media una cosa: la poesía. Nuestro reconocimiento a ambos lo dejamos con un cachito de cada uno de ellos.

A MODO DE ORACIÓN
Te elevo a las alturas
te elevo más allá de las nubes
te elevo a las estrellas

Estás tan cerca del sol
que sus rayos
me ciegan
y dejo de verte

Cierro los ojos
me apresa la oscuridad
me apresa la soledad y el miedo

¿Por qué te he elevado tan alto
que ya no te puedo ver?

(Ryszard Kapuscinski)

INMORTALIDAD DE LA NADA
Todo lo consumado en el amor
no será nunca gesta de gusanos.

Los despojos del mar roen apenas
los ojos que jamás
—porque te vieron—,
jamás
se comerá la tierra al fin del todo.

Yo he devorado tú
me has devorado
en un único incendio.

Abandona cuidados:
lo que ha ardido
ya nada tiene que temer del tiempo.

(Ángel González)

1 comentario:

Ingacio Martíenz Allué dijo...

Un saludo desde tierras inglesas! Me he encantado la iniciativa. Impresionante.